Mi mejor amiga, mi complice sexual (V)
Después de haber hecho el amor con María, de un modo tan "particular" decidí darle un poco de cariño, en modo de compensación o tal vez por remordimientos, no lose, siempre pensé que yo no gastaba esas cosas, y tal vez estaba en lo cierto... no podemos luchar contra nuestra naturaleza...
Estuvimos un rato en la cama, mi brazo pasaba alrededor de su espalda para abrazarla y ella estaba recostada sobre mí, todavía puedo recordar el olor de su pelo, el tacto de su piel, son recuerdos que quedaron grabados a fuego en mi vida, en mi historia.
Lo más normal habría sido ir a la ducha, pero estábamos tan agotados que nos quedamos en la cama besándonos y hablando, hasta que María finalmente se quedo dormida y yo seguí hablándole un rato más. Siempre he disfrutado de hablar a mis amantes cuando están dormidas, es el momento idóneo para poder decirles cosas que por unos u otros motivos no quiero que conozcan, me costó muchísimo concebir el sueño, pero finalmente pasadas unas horas conseguí dormir un poco.
Me desperté sobre las 10:00 A.M, y ella seguirá recostada sobre mí, me gusto esa sensación de despertar con alguien al lado, hacia mucho que no lo experimentaba, os parecerá estúpido, pero durante un largo tiempo estuve observándola en silencio, no quise moverme para no despertarla, no sé si os habréis fijado, pero todas las mujeres cuando duermen, parecen ángeles.
Recuerdo el despertar de María, empezó a moverse lentamente y sin abrir los ojos me dijo:
- ¿Dejaras eso?
Le respondí entre susurros y acariciándole el pelo le dije "te lo prometo", ella sonrió y tubo que joder el romántico momento con:
- ¿Por qué te cargaste la falda?, era muy cuca para estos momentos de arrebatos sexuales que te dan!
Le bese la cabeza y me levante, nos duchamos por separado para evitar la tentación, por lo menos por mi parte. Mientras ella se duchaba yo prepare el desayuno, un vaso de zumo de piña y unas tostadas con mermelada, no soy chef precisamente...
María y yo pasamos la mañana paseando, todo muy romántico y bonito, nos dimos algunos besos y allí sí que salió la conversación de la noche anterior...:
- Oye que siento, haber sido tan... animal ayer noche...
María:
- Si bueno... fuiste muy tu, no tengo queja, pero la próxima vez... se un poco más delicado si se te ocurre hacerme eso por la puerta trasera... te lo agradecería mucho...
Tras eso me dio un beso y seguimos caminando.
Volvimos a casa para comer, María empezó a preparar la comida... y yo es que, ver una mujer joven con mandil, me excita muchísimo, así que no me contuve mas y me deje llevar.
Me acerque por la espalda mientras ella estaba buscando por la nevera, acerque mi entrepierna a sus nalgas y ella se puso erguida al instante, le agarre suavemente la cintura y puse mi cabeza sobre su hombro derecho, ella sonrió, y empecé a besarle el cuello, mmm uno de mis grandes fetiches, sabía bien su piel, como siempre, fui subiendo hasta besarle la oreja, darle pequeños mordisquitos, mientras mis manos acariciaban sus brazos, su cintura, ella no cesaba en disuadir mi intento, no dejaba de decir: ahora no... estoy haciendo la comida, si lo hacemos ¿quien hace la comida?.
Pero a mí me importaba más bien poco ese tipo de comida, prefería comerle el cuerpo, pero como yo estaba cansado y ella también, sabía que si conseguía convencerla, sería un polvo rápido, y adiós... pero esa noche me volvería a desatar, también sabía eso...
Le di la vuelta María, la puse encima de la mesa de la cocina y empezamos a besarnos, sus brazos estaban cruzados sobre mis hombros, haciendo una X tras de mi cuello, y mis manos se estaban perdiendo por debajo de su camiseta, nuestras lenguas ardían de pasión, mis dedos desgarran el deseo de su cuerpo y sus labios me hacia esclavo de su aliento... empecé a lamer con la punta de mi lengua el cuello de María, sentí como su respiración se agitaba, le di besos lentos y seguí bajando hasta su pecho, mis manos estaban en sus caderas y mi boca mordiendo levemente sus pechos sobre la ropa, sentí, su excitación en sus pezones, a pesar de llevar sujetador y la camiseta pude notar como esos pequeños estaban juguetones.
María se recostó sobre la mesa y yo le di besos en la cintura, levante un poco la camiseta, lo justo para acceder a su cintura... pero todo se fue al garete cuando sonó el maldito sonido... el teléfono.
Intente convercerla de todos los modos que no lo cogiera, pero ella dijo que debía cogerlo, posiblemente serian sus padres y se extrañarían de que ella no respondiera.
Así lo hizo, respondió a sus amados padres... y yo me quede con ganas de hacer el amor con su amada por mí, hija.
María colgó el teléfono y se dirigió hacia la cocina, yo la seguí, y al acercarme con cuchillo en mano me dijo:
- Ahora no!, antes casi me convenciste, pero hoy es nuestro ultimo día juntos, hasta que puedas volver, así que al menos deja que comamos y cenemos algo hecho por mi ¿no?.
Así que el bueno de Esnafi tuvo que decirle a su JR que esperara unas horas más...
La comida fue bastante especial, como buenos y viejos amigos estuvimos riéndonos un buen rato, compartiendo historias, anécdotas del instituto, muchas cosas, durante el día no intente nada mas, cenamos y vimos otra película de lagrimeo "Ghost mas allá del amor"... en fin esa película me gusta, pero os juro que tras compartir un día con María, lo último de lo que tenía ganas era de ver una peli tierna, ella emocionada con la peli y yo desnudándola mentalmente,
resultara sádico, pero me gustaba ver como de sus ojos brotaban lagrimas, eran todavía más hermosos empañados por emoción, tristeza, emociones llevadas a un extremo desconocido para mí.
Termino la película y yo seguía mirando su rostro fijamente, María se giro y me dijo:
- ¿Estas bien?
Tras lo cual se acerco a mis labios y me dio un beso, mi mano izquierda acaricio su pelo y le devolví el beso, mi mano derecha fue directa a su cintura y la arrastre ligeramente hacia mí, su mano izquierda se poso en mi cabello, y su mano derecha sobre mi hombro, seguimos besándonos apasionadamente, ambos sabíamos de algún modo, que esa sería nuestra última noche de sexo, o tal vez si la ultima durante mucho tiempo... así que decidimos aprovechar esa noche para lo que tal vez sería nuestro último encuentro...
Me recosté sobre la esquina del sofá, puse a María sobre mí, sus piernas a ambos lados de mi cuerpo, sus brazos alrededor de mi cuello, y mis manos perdidas en su espalda,
Mis manos empezaron a buscar su piel, así que pronto se sumergieron bajo la camiseta de María, busque el sujetador, mis dedos pasaron por debajo para sentir el tacto de su piel en mis dedos, separe ligeramente a María de mi cuerpo y le ayude a sacarse la camiseta, una vez fuera ese estorbo de tela agarre la cintura de mi amante y acercándola hacia mi le bese los pechos, subiendo lentamente bese el cuello, su cara y finalmente sus labios, le bese el labio inferior, luego el superior, lamí sus labios para saborear ese dulce néctar de su boca, su aliento era cálido, sus ojos estaban cerrados y su piel cálida.
En unas horas el último capítulo de esta historia!




Comentarios sobre Mi mejor amiga, mi complice sexual (V)
Que romanticon que eres ^^
Un beso!