Follandome a mi prima en el instituto Parte II
Sus manos se perdían en mi cabello, su aliento ardiendo en mi cuello y la luz del día iluminando su extrema belleza.
Fui besando su cuello lentamente, podía sentir los latidos de su corazón exaltado, su respiración agitada, tan solo cortada por los leves gemidos que podía arrancar de su garganta.
Fui bajando hasta llegar a la maldita camisa, fui desabrochándole los botones mientras mis labios seguían el recorrido deseado por su cuerpo, botón tras botón, iba abriéndome cambio hacia esos maravillosos y redondos pechos que tanto deseaba comerme.
Sus manos se apoyaron contra la pared, mientras se deslizaba por sus brazos la camisa, dejando medio cuerpo libre de ropa y listo para ser saboreado.
Mi cabeza se perdía entre sus pechos, mis manos buscaban su culo bajo la falda, el olor de su cuerpo era agradable, sin sacarle el sujetador le mordí un poco su pezón izquierdo, tenía que dar castigo a ese pezón tan travieso ¿no?, su reacción no se hizo esperar, mientras mis manos acariciaban su culito y mis dientes mordían sus pezones de sus labios no dejaba de sonar la mejor melodía del mundo, los gemidos de una mujer, su cuerpo estaba humedecido por el sudor, la luz se reflejaba en sus curvas, y antes de que pudiera reaccionar con la ayuda de mi mano derecha le saque parte del sujetador, ahora su pecho era mío.
El sabor salado del sudor, sus uñas clavadas en mi espalda y cientos de gemidos me abrieron las puertas de su entrepierna.
Le subí la falda, y ella se bajo el tanga, su mano fue directa a mi poya y mirándome con ojitos de zorra me dijo:
- mmmmmmmm primito, veo que la tienes muy durita, ¿me dejas que te la moje un poquito?
Y tras esas pocas palabras se arrodillo ante mí, bajó la cremallera a toda prisa, parecía ansiosa de poya, su manita entro en m pantalón, y salió con mi rabo entre sus dedos, se humedeció los labios con su lengua, acerco su carita a mi poya, y me la acaricio con sus mejillas, estaba sonriendo, tras restregársela por todo el rostro le dio el primer lametón, luego vino el segundo, esta vez un poco más largo, y así, como si se tratara de un dulce helado empezó a lamerme la poya, pero en ningún instante llego a metérsela en la boca.
Cuando mi poya ya estaba totalmente brillante por su saliva, cogí a mi primita y recostándola sobre uno de los pupitres le di un beso, su lengua juguetona no dejaba de moverse, y mis manos iban abriendo sus perfectas piernas, para finalmente, terminar metiéndole mi órgano más querido.
Con su cuerpo tumbado, y mi poya en caliente el tiempo pareció detenerse, sus mejillas sonrojadas, su cuerpo reluciendo ante la luz del día, y esos ojazos que me miraban con el mas prohibido deseo.
Empecé a follarmela, sus manos se agarraban a mi cintura, y sus ojitos medio cerrados apenas podían ver nada, sus labios húmedos dejaban escapar únicamente palabras de deseo, gemidos de placer y un aliento ardiente como el mismo infierno, empujando levemente podía ver como su pecho libre de sujetador se movía bruscamente, así que mientras me la follaba pensé en meter mi cabeza entre sus dos tetas, para así poder sentirlas mejor, así lo hice, agarrando su culo fuerte, separando sus nalgas, y apretando mi cara contra sus tetas.
No tardo mucho en correrse, su gemido fue inmenso, sus maravillosas manos dejaron recuerdo del placer marcado en mi espalda, en forma de arañazos.
Lo único que me dijo fue:
- Por favor, no te corras dentro de mi… - lo dijo con tal dulce voz, que le hice caso, saque mi poya de su coñito, y le pedí un favor:
-Jessi, chúpamela para terminar, no te preocupes, yo te aviso cuando me vaya a correr
Ella acepto, y esta vez sí, le agarre por el cabello, y moviendo su cabecita hice que me chupara, no pareció pasarlo muy bien, pero yo si lo estaba disfrutando, sus uñas esta vez se agarraban a mis piernas, tal vez quería que la soltara, pero no pensaba dejarla ir hasta haberme follado por completo su boquita.
Pronto llego el clímax, agarre con fuerza su cabecita y me corrí en su boca, por primera vez vi caer una lagrima de los ojos de mi prima, era realmente hermoso ver esos ojos humedecidos por la tristeza, y el resto de semen que aun brotaba de sus hermosos labios...
Pronto seguiré relatando mis polvos con mi querida primita Jessi, como la quiero…



